EL SEÑOR ES NUESTRA ESPERANZA





Vale la pena colocar nuestra esperanza en el Señor. ¿Cuántas veces hemos elevado una oración al Creador sin obtener una pronta respuesta? ¿Acaso el tiempo de Dios es el mismo del hombre? Muchas veces nos damos por vencidos porque no entendemos que todo tiene su tiempo y que debemos confiar plenamente en  el dueño  de la vida. No dudemos de que sus promesas sean fieles y verdaderas, y que mientras nosotros creemos que no nos escucha  Él está trabajando para restaurar nuestras vidas.  Dudar del poder de Dios es un error que solemos cometer porque vivimos llenos de afán, de ansias por alcanzar lo que deseamos. Esperar confiadamente en su amor y su poder nos  permitirá un día  recibir y disfrutar de todas las bendiciones que tanto anhelamos.
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