GRACIAS SEÑOR



Muchas gracias Señor por llegar a mi vida que era tan vacía; que estaba enredada en el ovillo de la maldad, maldad  que me condujo a caminar por parajes desconocidos. Por cada puerta que entraba me encontraba con cosas desagradables ante tus ojos, y  con ellas me solazaba.
Gracias porque sin esperarte, sin imaginar tu llegada, me abrazaste diciéndome con tu dulce acento: !hija ven, déjate guiar por mí que soy tu Dios  y nunca te desamparé, siempre estaré contigo!
Pero sobre todo, gracias Señor por perdonarme y recibirme en sus amorosos brazos tal y como soy. Llegaste justo cuándo más te necesitaba, eso pensé; pero ahora te digo que te sigo necesitando, y como sé que tú no te alejarás de mi lado, solo te pido que no permitas que me aleje del tuyo.
Gracias  Señor por escuchar mi voz  e iluminarme con tu luz.







0