LA ENVIDIA


La envidia es el peor de todos los defectos de carácter, eso dicen. Pero más que un defecto pienso que es una grave enfermedad que muchos padecemos, una enfermedad espiritual que mancilla el alma. La envidia fácilmente nos roba la felicidad y va carcomiendo nuestros sueños y hasta nuestros huesos. El fin del envidioso es fatal, se convierte en un ser amargado, egoísta, incapaz de dar un paso por el camino del triunfo.
Si sentimos que estamos acariciando la envidia y dándole un primer lugar en nuestra vida, sería bueno que hiciéramos un alto en el camino, analizáramos y entendiéramos que este sentimiento tan vil no tiene razón de ser,  y que no podemos permitir que este virus venenoso siga contagiando nuestros corazones, corazones que únicamente debemos dejar contagiar del virus del amor. Recordemos que la palabra de Dios nos dice claramente: Tener amor, es no tener envidia (1a de Corintios 13;4). Eso significa que un corazón lleno de amor jamás podrá dar cabida a ningún sentimiento malo.
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