LA PAZ



¡Cómo hablar de paz! ¿Cómo deprecar un poco de paz si al primer bostezo de la madrugada nos vestimos de malignidad? Todos clamamos sin cesar: ¡Paz! ¡Paz! pero no estamos preparados para darle la bienvenida. ¿La razón? Muy sencilla: navegamos  en el río de la vida en una barca atiborrada de anti valores. Un ramillete de deseos de venganza, envidia, odio, rencor y celos, adorna nuestros corazones. Da vergüenza reconocer que también en él,  florece  el jardín de la hipocresía y la deshonestidad. El engaño y la mentira se posan en nuestros labios y los saboreamos como si fuera un chocolate.
Mientras que sigamos nutriéndonos con este tipo de sentimientos,  jamás la tan mentada y anhelada paz nos  visitará.
Mi pregunta es: ¿Hasta cuándo nuestros ojos seguirán disparando miradas asesinas? ¿Nuestras manos se detendrán algún día para no coger lo ajeno, para no golpear o asesinar a nuestro hermano? ¿Será posible que cese el sonido de palabras ofensivas y humillantes? ¿El orgullo, la falta de perdón, un dìa nos dirán adiós?  ¿Hasta cuándo este mundo seguirá contagiándose de corrupción? ¡He ahí el gran dilema!


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